sábado, 30 de agosto de 2008

Nuestra atmósfera.

En Buenos Aires la contaminación adquiere caracteres preocupantes. Gravemente afectada se halla el área céntrica generando ahí los problemas el intenso tránsito automotor. La contaminación por vehículos automotores resulta asimismo agravante en algunos sectores de la periferia carentes de ventilación suficiente. Sorprende el saber que esta última particularidad es un rasgo característico en nuestra metrópoli. Buenos Aires padece una grave contaminación no porque sus habitantes sean especialmente descuidados sino porque hay una gran cantidad de población en un lugar donde la ventilación del aire se interrumpe con frecuencia. En estos ambientes el aire se estanca e inmoviliza formando remolinos estacionarios los cuales no se prestan en modo alguno a disipar la polución. La acumulación de contaminantes en estos sitios urbanos tan corrientes es muy densa y persistente. Por tanto ello acarrea para el peatón y conductor sino fenómenos asfícticos por falta de aire un signo intolerable de malestar. Tal vez no sea posible manifestar, como sí se lo ha hecho en otras ciudades, que exista en Buenos Aires un proceso generalizado de deterioro de la calidad del aire, pero sí en cambio se hallan lugares específicos en nuestra capital donde esta calidad no es precisamente la más adecuada para las condiciones de salud de sus habitantes. Por todo ello sería importante emprender una política de control de la contaminación del aire.




Puedes leer:
http://www.ingenieroambiental.com/?pagina=115
http://www.clarin.com/diario/2008/04/19/sociedad/s-04815.htm
http://www.geocities.com/mapaverde/buenosaires/contamin.html
http://www.cienciahoy.org.ar/hoy31/BuenosAires03.htm

viernes, 29 de agosto de 2008

La conservación.



El autor es conciente de que resulta utópico pensar que la naturaleza pueda hoy permanecer sin ser transformada. No bien se medite sobre el porvenir es de resaltar cuan desfavorable sería el intentar que esto no ocurra. La población crece hoy más que nunca y se esperan mañana muchísimos más habitantes. Como es lógico las necesidades que esto presupone son imperiosos: tierras, recursos y alimentos harán falta en el planeta. Pero he aquí que abrir esperanzas, llevar prosperidad a ingentes masas humanas que en un porvenir contendrá la Tierra no es precisamente con aquel modelo tan anárquico y descontrolado que hemos de resolver sus problemas. Las estrategias son otras. Se trata aquí de obtener el manejo y transformación de los ecosistemas naturales con el espíritu de conservación del que tanto se insiste en nuestro tiempo. Pero conservación no significa simplemente atesorar ni implica un simple racionamiento de nuestros abastecimientos, de modo que algo quede para el futuro. Conservación no se define de esta forma. La verdadera conservación supone aprovechar plenamente nuestros conocimientos de la ciencia ambiental y administrar los ecosistemas según sus dictámenes o preceptos. Solo así aseguraremos nuestra supervivencia.

Para leer:
http://entrevolutas.blogspot.com/2007/04/ayuda-la-conservacin-del-planeta.html
http://ticdeplata.wordpress.com/2008/03/05/planeta-sos-como-podemos-colaborar-en-la-conservacion-de-nuestro-planeta-tierra/
http://blogs.uprm.edu/puntodereferencia/2008/04/25/55/
http://servicios.elcorreodigital.com/ekoplaneta/datos/expertos/2007/marzo/galisteo.htm

¿Hasta dónde queremos llegar?


Algunas horas frecuentadas en el campo, alejado de todo bullicio y en plena soledad, hacen maravillas. Calmada la mente por la contemplación del Cielo y de la Tierra, se comienza a ver y a oír con el espíritu lo que tal vez no pueda ser descrito ni enseñado: la belleza extraordinaria del mundo en el cual vivimos y la armonía que se desprende de todas las manifestaciones de la vida. Cuando uno pasea por el campo cree, sin duda, que todo aquello es infinito, que ello no cambiará nunca, que aquel conjunto maravilloso del que todos formamos parte sobrevivirá eternamente. Sin embargo, hoy se ha llegado a un punto tal que es disparatado pensar que aquello pueda resistir una eternidad. Estamos destruyendo los recursos planetarios sin que se abogue por una estrategia que tienda a su conservación. La contaminación ambiental, la insalubridad en los asentamientos humanos y la destrucción del hábitat son asimismo crisis agobiadoras en amplios sectores del planeta. Hay que reconocer, por cierto, que nubarrones sombríos se avizoran sobre las jóvenes generaciones. Pero aquel porvenir es particularmente incierto en los países subdesarrollados ya que tales problemas se plantean de un modo radicalmente distinto a los que irrumpen en las naciones de mayor índice industrial. Mientras que para los países desarrollados los problemas más generalizados resultan de la contaminación ambiental, para los países subdesarrollados en cambio las preocupaciones más inquietantes residen en la sistemática degradación de su medio ambiente. Ve este documental y te darás cuenta:



Quieres leer y enterarte más:

http://especiales.lasprovincias.es/2007/tierra-amenazada/

http://especiales.ideal.es/2007/tierra-amenazada/causas-efecto-invernadero.html
http://www.lainsignia.org/2005/febrero/ecol_002.htm